Vacio
Triste y oscuro lugar,
soledad ante mis ojos,
Acompasado por la intermitencia de una vela,
Que parece querer abandonar,
La poca vida que le queda.
Tarde-noche desapacible,
Rodeada de cansancio,
Tristeza,
Y bordeada de desesperación...
En la que la tranquilidad se esconde,
Al no encontrar sitio en un rincón,
de los muchos que sobran,
en esta estancia.
Definitivamente la vela se extingue,
Los pocos rescoldos de luz se van con ella,
La iluminación estalla,
Y me quedo definitivamente solo,
En la nada,
Sin saber que hacer,
Sin poder encontrar salida en cárcel abandonada,
De mi ser.
Se me rompe todo en mil pedazos,
La soledad me invade,
Sintiendome como mesa sin patas,
Como árbol sin tronco,
Ahogándome en ese vacio,
En el que no se hacer nada,
Que no sea lamentarme,
Y desacerme en mi interior.
Voy palpando todas las paredes,
Notando su rugosidad,
El frio,
Y Silencio...
Pero salida no logro encontrar,
Sin un rayo de claridad,
Que me pueda indicar el fin del sufrimiento,
Y llegada de felicidad.
Pero el tiempo se escurre,
Ante estas paredes que me imponen mis sentimientos,
Gotean horas sobre el cada vez más inundado suelo,
En el que poco a poco me voy hundiendo,
Sin encontrar salida,
Pero sobre todo sabiendo que igual no la hay.
Borjaa








annabel-lee dijo
Buenos días BORJA, de una forma u otra hay salida, aunque una duela mas que otra, aunque a veces se deje uno parte de la vida en buscarla, pero hay salida, reconozco muchos momentos que tan bien detallas en tu poema, cuando las horas gotean y todo se hunde a tus pies sin remedio, sin proyecto, sin salida.
Me ha gustado muchísimo, aunque triste
Un beso
Anni
23 Junio 2009 | 10:08